Nacieron las tostadas de la alforja doméstica desde un sol aromático con tibias espigas. Desterradas del pan Universal, saltaron despojadas y confusas,
ataviáronse con kimonos de manteca y vacilante mermelada. Pendularon mis manos sus tibiezas matutinas sobre estanques de café o té oriental. De desiertos crujientes
o ásperas arenas hay en las tostadas un microcosmos. Espumas congeladas de miga.
Imágenes inéditas de una tostada cayendo. INCREIBLE!